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Yorimá “señor de la caridad”

En este artículo de nuestro blog, queremos compartir el amor y entrega de Yorimá. Quien es la esencia de la sabiduría y señor de la caridad, una potestad Cósmica Ancestral. En su nombre trabajan los espíritus de varias tribus africanas y/o sus descendientes, que fueron llevados como esclavos al continente americano.  Esta irradiación es dirigida por los negros viejos (pretos velhos), los más sabios maestros que llegan dentro de Umbanda. Los abuelitos son espíritus que han tomado la difícil misión de pasar por la esclavitud como una forma rápida de elevar su nivel de conciencia y lograr la ascensión. Debido a esto el 13 de mayo realizamos una sesión espiritual en su honor.

El trabajo de los abuelitos

Estos maestros nos enseñan en Umbanda que nada es casualidad en esta vida y todos deberemos tomar conciencia y aprender con mucha humildad el propósito que tiene nuestra vida. Todos ellos, que durante tantos años fueron traídos a diferentes colonias en el Continente Americano, cumplieron con la transmutación de una gran carga karmica. A su vez, con una gran misión mesiánica, que fue la de acelerar la evolución de la humanidad. El sufrimiento que tuvieron que pasar estos espíritus ha purificado enormemente su alma a través del poder transmutador del perdón, que da la libertad.

Los abuelitos Trabajan en la irradiación luminosa Violeta, manifestación fusionada del amor divino y la voluntad del gran ser cósmico. De esta fusión surge el perdón, la transmutación, el orden y la libertad condensada en lo que llamamos el séptimo rayo, el cual está dirigido por el señor de la caridad Yorimá. Esta vibración se hace presente en el ser humano cuando evoluciona al punto de asimilar y poder manifestar el amor divino. El fuego de luz violeta de Yorima, quien encarnó como el gran Zaratustra, pertenece al elemento tierra. La energía que comúnmente se conoce con el nombre de energía telúrica (la que asciende del subsuelo) es la que corresponde con la energía del cuerpo físico de la Madre Tierra, el pulso vital del planeta.

Energía Telúrica

Este pulso arranca en las profundidades de la a Madre Tierra. Más precisamente en su núcleo y se extiende de manera vertical ascendente hacia todos los rincones de la superficie terrestre. La energía telúrica se va caracterizando y matizando para cada área de la superficie terrestre. Esto lo hace en función de las características físico-químicas de los materiales que encuentra en su recorrido (de unos 6.500 km). Es así que Yorimá representa las raíces ancestrales de todo, llevando consigo por lo tanto la sabiduría y la paciencia que da el tiempo. Yorimá canaliza la energía base o raíz de todas las cosas, por ejemplo, en los seres humanos esto se refleja en la experiencia transmitida a través de las generaciones.

Yorimá y los Pretos Velhos

Los negros viejos más conocidos por su pronunciación en portugués Pretos Velhos son incansables trabajadores del rayo de luz violeta o línea vibratoria de Yorima. Se manifiestan representando la sabiduría, el perdón, la comprensión y la práctica de la caridad. Tienen las cualidades de la transmutación, el amor universal, la poderosa alquimia africana, la verdadera justicia divina, libertad del espíritu, misericordia del alma y la fe inquebrantable.  Los negros viejos fueron los que dieron el principal aporte para la comprensión de las líneas vibratorias de Umbanda. Su sabiduría fue estableciendo su estructura y mostrándonos los nombres de las distintas fajas vibratorias. Ellos fueron ordenándolas de acuerdo a los Òrísá que mejor  las representan como expresión del ser universal.

La irradiación de Yorimá

Con la finalidad de explicar la forma en que la luz cósmica de Yorimá está trabajando actualmente en la Tierra. Resulta necesario comprender que los focos luminosos del septenario sagrado son la expresión cósmica de Òlódùmárè (el gran ser universal). Estas son expresiones de energías luminosas que para nosotros se manifiestan sensorialmente de una forma similar al arcoíris. Aunque en los aspectos más elevados, cada uno de estos rayos de luz, no son más que luz incolora de una cierta irradiación superior. Energías luminosas que cuando entran en contacto con la de los seres humanos encarnados identificamos de un color. En el caso de Yorimá es cuando surge esa tonalidad que nosotros hemos aprendido a identificar como violeta y a reconocer como el Séptimo Rayo.

Por eso es que en ciertas prácticas espirituales se invoca a la irradiación de Yorima y el color violeta no aparece a sus ojos, aparecen otras tonalidades. Es preciso entonces, que aprendan a reconocer el trabajo de la llama violeta de una forma interna. Al comenzar con las visualizaciones o con los trabajos espirituales lo hacemos con el color violeta. Pero una vez reconocida esta irradiación y compenetrados con la naturaleza misma de esta  línea vibratoria los aliviará con la verdadera energía de los trabajadores de esta emanación de Òlódùmárè, beneficiándoles independientemente del color que manifieste, que debo aclarar, en la mayoría de los casos será violeta.

Los señores de las experiencias terrenas

Las falanges que componen esta irradiación son Maestros con la capacidad de comprender el sufrimiento de las personas. Por eso los llamamos señores de las experiencias terrenas. Ellos son espíritus con gran devoción, que se guían por las enseñanzas del Evangelio del Maestro Jesús. Sobre todo en la comprensión de la etapa conocida como la Pasión de Cristo. Estos sabios maestros trabajan como retransmisores de la energía de Yorima en su característica descendente. Cuando se manifiestan lo hacen como simples negros viejos, antiguos esclavos, campesinos o trabajadores. Ellos generalmente obran irradiando la luz de Yorimá a todos aquellos lugares donde es necesaria su aplicación.

“A continuación mencionaremos los siete espíritus que comandan esta línea vibratoria también llamados Señores de las Experiencias Terrenas”.

Abuelo Jerónimo

En el primer gran grupo tenemos al Abuelo Jerónimo como jefe. Él es uno de los señores de las experiencias que generalmente no se manifiesta. Debido a que actúa en estrecha colaboración con la Línea de Òòsà-nlà y el prefiere dirigir esta energía a través de sus representantes. Estos utilizan esta energía trayendo conciencia y predicando el amor a la Humanidad sin distinción de raza, credo o condición social. Estas manifestaciones son hermosas, principalmente por la simplicidad contenida en sus gestos.

Estos abuelitos/as están enfocados al buen comportamiento moral dentro y fuera del ritual, a combatir los vicios, fomentar la humildad y la práctica de la caridad. Ellos son ayudados por entidades de aspecto más joven, conocidas como africanos/as de Bahía.

Abuelo Congo

Con seguridad este es uno de los abuelitos más amados, por su humildad y serenidad. Como era común entre los esclavos nacidos en África, su nombre fue dado por su “nación” o región de origen. El Abuelo Congo desde su juventud fue un gran sanador y guerrero que luchó en nombre de sus hermanos esclavizados. Fue el fundador de un asentamiento donde se refugiaban los esclavos llamado quilombo Congo, ganándose el nombre de Rey del Congo. Este abuelito reúne entre sus colaboradores a un gran número de espíritus de abuelos Bantús. Así como muchos jóvenes guerreros africanos de Oyó, Mozambique y de otras regiones.

Estos trabajadores del astral colaboran estrechamente con la Línea de Ògún. Debido a esto generalmente utilizan un vocabulario simple y sin palabras floridas. En ocasiones podemos encontrar abuelos que se presentan como Rey Congo, Abuelo Jerónimo, Padre Cabinda o María Conga. Esto es porque llevan en su forma de trabajar la esencia del jefe de la irradiación. Aunque no quiere decir que sean el jefe de grupo o falange, lo hacen para resaltar las diferencias en la forma de trabajar y su especialidad. En el caso del Rey Congo es enseñar a los hombres a tener fe, tanto en Dios como en sí mismos. Así como también a no tener ataduras materiales que los retrase en su evolución.

Abuelo José

Colaborando constantemente con la línea de Yorí, el Abuelo José trabaja en la unión de la humanidad. Debido a esto siempre está inculcando a los hombres que no existen diferencias y que todos somos iguales ante los ojos de Dios. Sus colaboradores transmiten una serenidad inconfundible. Ellos no son muy directos al hablar, adornan la charla al máximo con el fin de que una verdad dolorosa pueda ser oída con más suavidad. Ya que su propósito no es generar un choque, sino hacer que la persona piensa en el tema que se está hablando. Estos espíritus son expertos en la reflexión, nunca sale de una consulta con ellos sin ni siquiera un minuto de pensamiento interno. Conjuntamente a estos abuelos trabajan un gran grupo de espíritus conocidos como bahianos.

Abuelo Cabinda

Este grupo o falange posee una gran elevación y antigüedad ya que su vibración se corresponde directamente con la energía de Yorimá. Debido a esto las consultas y consejos del Abuelo Cabinda y sus colaboradores, son totalmente diferentes a los de otros Negros Viejos. Ellos se adaptan a cualquier tema y hablan exactamente con la precisión del momento. La esperanza y la paciencia son sus virtudes las cuales manifiestan a través de sus enseñanzas. Los africanos jóvenes que asisten a este grupo son de tribus Bantú, los cuales trabajan solidificando la devoción e idealismo abstractos. Ellos defienden lo correcto o a quién tiene la razón, independientemente de quién sea, incluso si se gana la antipatía de otros.

Los abuelitos pertenecientes al grupo del Abuelo Cabinda, cuidan a sus “médium” con dedicación y mucho cariño.  Sin embargo son muy exigentes con ellos y los corrigen con firmeza. Porque entienden que la corrección es una forma de amor.  A ellos les gusta contar historias para enriquecer el conocimiento del médium y las personas a su alrededor. Su “visión” es de largo alcance para muchos temas, haciéndolos capaces de rastrear proyectos distantes y a largo plazo. Así como también son muy aptos resolviendo problemas tanto personales como profesionales y espirituales. Pero, para esto requieren un estricto cumplimiento de sus normas, de modo que sus proyectos no salgan mal.

Abuelo Zum-guiné

Los abuelitos pertenecientes a este gran grupo comandado por Zum-guiné transmiten la sabiduría de Àròní ‘el espíritu del bosque’. Su doctrina apunta, como todo el chamanismo afro-americano, a la reconexión del ser humano con la naturaleza. Estos Negros Viejos por lo general hablan con varias personas a la vez, siempre muy alegres y bromistas. Su especialidad es la prescripción de cataplasmas, baños, infusiones, sahumaciónes, etc.. Ya que poseen todo un arsenal de remedios naturales para el cuerpo y el alma. Después de todo no podía ser diferente, ya que colaboran estrechamente con los caboclos de la línea de Òsóssí. Los ayudantes de esta falange son los africanos de Guinea, junto a otros chamanes de bosques y selvas.

Abuelo Bengüele

Los espíritus de esta falange comandada por el Abuelo Bengüele, transmiten de diferentes formas la sabiduría que da justicia en la acción de todas las cosas (sin sabiduría no habría justicia). Quienes se manifiestan en este grupo, son las personas más viejas y respetadas de todas las tribus del mundo. Ellos colaboran con la línea de Sàngó, para la prosperidad de las causas, los bienes como el hogar, los procesos judiciales y logros profesionales. En su mayoría gustan de encender fuego en un recipiente y meditar en su presencia. Debido a esto los negros viejos que trabajan en este grupo son llamados cariñosamente abuelos fuego. En ellos podemos cobijarnos, es en el abuelo fuego que tomamos refugio.

Abuela María Conga

Su nombre proviene de la deformación de la palabra Bantú “Gongá”, esta expresión significa altar. Abuela María Conga, es la transmisora del amor de Dios y se dice que posee la llave que guarda el secreto de los Òrísá. Bajo su comando esta un gran grupo de espíritus femeninos de abuelas que son asistidas por bahianas y africanas jóvenes. Las manifestaciones de estas abuelas son hermosas, al tiempo que conservan gran simplicidad así como una dulce y suave voz. Su mayor especialidad es, sin duda, el asesoramiento sobre los lazos espirituales y familiares. También les gusta trabajar para la fertilidad en general, dado que trabajan con las madres de las aguas Ìyémòjá, Òsún, Naná Bòròkún. Además, son expertas en la formación de consejos morales, y la comprensión de nuestro karma, ya que, sin duda, es su función.

Por debajo de estas entidades, tenemos muchos otros abuelos y abuelas. Espíritus que traen consigo el conocimiento antiguo del culto a la naturaleza, que emplean siempre en sus trabajos y ayudas espirituales. En su sencillez demuestran que a pesar del sufrimiento a lo largo de la vida, siempre hay una respuesta, mientras uno la busque con fe. Así como también que el camino que toda alma recorre no es un camino de rosas, sino de espinas, que no hay atajos suaves en este proceso evolutivo. Pero que se puede seguir adelante, aun en los peores momentos y aun tras todos los contratiempos. Porque a pesar de que las cosas no salgan como uno quiere, todo forma parte de un bien mayor.

Si deseas saber más sobre el noble trabajo de estos espíritus o participar en las sesiones y presenciar sus manifestaciones, ponte en contacto con nosotros.

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