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Xapana “el señor de la tierra”

El título de este artículo resume perfectamente el perfil del gran Xapana, un espíritu de la naturaleza originario de los Fon o Djèjé. Pueblo del antiguo Dahomey con una gran tradición chamánica basada en los espíritus de la naturaleza y los antepasados. Estos pueblos de la actual Benín, fueron invadidos por los yorubas, quienes asimilaron su cultura. Tradiciones que echaron raíces en américa durante la época de la trata transatlántica de esclavos y que persisten hasta hoy en día. Este es el caso de nuestra tradición de Òrísá, pero también del candomblé Djèjé brasileño, el vudú de Haití, etc. La palabra “Vodun, Vodum o Vudú” puede referirse tanto a los espíritus de la naturaleza de estas tradiciones chamánicas como a la tradición en sí misma.

Sincretismo

Por sus características Xapana o Sònpònná, en nuestra tradición tiene varios sincretismos dependiendo del pasaje o camino del mismo. Por ejemplo, Sònpònná Bèlújá, sincretizado como Jesús Cristo crucificado y/o Señor de los Pasos. Este sincretismo se da porque obliga a las personas a enfrentarse a malas condiciones físicas o materiales con el fin de la auto-superación. Luego tenemos a Sònpònná Jùbétèí, quien es sincretizado con San Lázaro, un camino asociado al contacto con espíritus (mediumnidad). En nuestra tradición estos pasajes giran en torno a su manifestación como Sònpònná Sàpàtá, sincretizado por San Pantaleón. Debido a esto cada año, el 27 de julio día de San Pantaleón, muchos celebran el aniversario de Sònpònná.

Xapana “el señor de la tierra”

Xapana es una entidad espiritual íntimamente ligada al interior de la tierra, trabajando fundamentalmente con la energía telúrica. Eso denota una íntima relación con el fuego magmático de Sàngó, ya que ese elemento es su atributo principal. El magma es una fuerza de la naturaleza que nace en las profundidades de la tierra. La cual sube a la superficie transformándose en los volcanes en erupción, una de las expresiones más impresionantes de Sàngó. Pero los gases tóxicos que salen de los volcanes son de Sònpònná, vapores que pueden ser más devastadores que el mismo fuego.

Origen de Xapana

Xapana es un espíritu de la creación por lo que está en el mundo desde sus inicios. Él ha estado trabajando con la energía telúrica dándole forma al planeta, mucho antes de surgir la civilización. Su culto surge conjuntamente con el de Naná Bòròkún por los que es anterior a la edad de los metales. Él ha estado moviéndose de un lugar a otro del planeta siendo testigo de la evolución humana. Este sabio y solitario peregrino conoció todos los dolores del ser humano y observó como superó todas las enfermedades. Por eso desde la antigüedad los chamanes trabajan con Sònpònná utilizándolo como sanador. Pues desde mucho antes de que existiera la ciencia, él está ayudando a los necesitados a través de los chamanes que lo invocan.

Transculturización de Xapana

Como ya mencionamos, originalmente Xapana es un Vodun del panteón Djèjé. En esta ancestral tradición Sònpònná es hijo de Naná Bòròkún, conocida por nosotros como la anciana sabia. Más tarde Sònpònná, como muchos otros Vodun pasó a ser un Òrísá de los yoruba. Él es muy temido por muchos cultos yoruba, los cuales prefieren llamarlo por sus títulos Obalúaiyé u Òmòlú. Esto se debe a la creencia de que nombrarlo indirectamente, evita su terrible aspecto negativo un muy temido poder, “la viruela”. Una enfermedad que según se cree Sònpònná podría traer de solo nombrarlo. Pero en nuestra tradición de Òrísá, lo llamamos con mucho orgullo y devoción, Sònpònná.

Por sus características el gran Xapana no encontró entre los Òrísá yoruba una correspondencia completa y exacta a pesar de que expulsó la plaga y el mal salvando a muchos campesinos y ganándose el título de “médico de los pobres”. Lo cual generaría un paralelismo con Òsányìn “señor de la medicina”, el caso es que Sònpònná no solo es sanador. Él también representa castigo social, atacando a toda una comunidad con el paso de las enfermedades epidémicas. Para lograr una buena transferencia cultural los yorubas reconocen a Sònpònná, como hijo de Naná Bòròkún. Pero que fue criado por Ìyémòjá quien lo recogió cuando su madre lo rechazó por ser cojo, feo y cubierto de llagas.

Diferencia entre Òrísá y Vodún

Para comprender mejor la diferencia entre Òrísá y Vodun, debemos entender que mientras que los Òrísá yoruba son extrovertidos, de temperamento apasionado, alegre, humano. Seres espirituales llenos de pequeños defectos que se identifican con los seres humanos. Los Vodun Dahomeanos, están más asociados con una visión espiritual más oscura y seria. Percepción en la que la distancia entre los espíritus de la naturaleza y los seres humanos es mucho mayor. Esta visión es muy similar a la visión de los bantús (Kimbanda). Debido a esto cuando se manifiestan, generalmente son temibles y significa que una tragedia está a punto de suceder. Porque los Vodun dahomeanos son austeros, serios y consecuentes con sus amenazas.

Xapana en nuestro culto Djèjé-Nàgó

Ciertamente para nosotros Xapana es la entidad de las pestes, epidemias y todo tipo de enfermedades contagiosas. Por supuesto que también reconocemos en él un aspecto sombrío y distante, ya que se considera que le gusta estar siempre apartado de todos. Pero este amado Òrísá ostenta poder sobre las enfermedades, tanto para causarlas como para curarlas. Demostrándolo durante la esclavitud, cuando libró a muchos de numerosas enfermedades reafirmándose como “medico de los pobres” ya que nunca les falla. Además, tiene la muy importante misión de la transmigración de las almas y la transformación de la materia. Él es sinónimo de purificación debido a que él llega para limpiar como una evocación de Jesucristo en la cruz, limpiando los pecados del mundo.

Atributos de Xapana

Como ya hemos mencionado Xapana es un Vodúm/Òrísá oscuro, considerado poderoso y temible, si no es adorado correctamente. Pero también es un padre amable y fraterno que recompensará debidamente a quien se lo merezca a través de gestos humildes, honestos y leales. Cuando nos referimos a Xapana o Sònpònná, dos nombres vienen asociados a esta figura, Òmòlú y Obalúaiyé. Para la mayoría de los devotos de Kimbanda, Candomblé y Umbanda, los nombres son prácticamente intercambiables. Refiriéndose al mismo arquetipo y, en consecuencia, la misma entidad.

Sin embargo, para algunos de los chamanes de esta tradición hay que mantener muy clara la diferencia entre los dos términos. Debido a que estos apelativos representan diferentes funciones del mismo Vodum/Òrísá. En cualquiera de los casos Sònpònná siempre tiene la cara y el cuerpo cubierto de paja de la costa. Según algunas leyendas esto se debe su necesidad de ocultar las marcas de viruela. En otras, cuenta que ya sanado no podía ser visto de frente porque representa al mismo sol. En sentido estricto, Obalúaiyé es la forma joven de Sònpònná mientras Òmòlú es su antigua forma.

Obalúaiyé

Este es quizás el título de Xapana o Sònpònná que refleja mejor su grandeza, dado que esta palabra se traduce como rey y dueño del mundo terrenal. Obalúaiyé hace alusión a la colaboración de Sònpònná en el nacimiento y la vida de cada uno de los seres humanos. De esta manera él colabora con lo que no puede ser cambiado del destino, fecha y lugar de nacimiento, los padres, etc. Esto será hecho conjuntamente con Òòsà-nlà Ìjàlá mòpín, quien construye el Ego. Mientras  que Òòsà-nlà Òròmílàìyá èlérìpín es testigo de toda esta tarea, esta entidad es como un escribano. En ese momento serán acordados los diferentes obstáculos y facilidades con que estará llena nuestra próxima encarnación.

Naná Bòròkún decide que espíritus han de reencarnar y Òòsà-nlà Ìjàlá mòpín determina donde va a nacer cada una de las personas. Posteriormente Xapana establece el vínculo de energía que une al espíritu con el cuerpo del feto. El cual será recibido en el útero una vez que se desarrollen las células básicas del cuerpo físico. Mientras esto sucede Xapana conjuntamente con Èsú, van organizando todo el entorno para que sea lo más favorable posible. Xapana también marca el tiempo que tendrá cada persona para realizar su aprendizaje y llegar a cumplir su objetivo. Debido a esto se dice que el también organiza como y cuando será su muerte, aunque en esta función es llamado Òmòlú.

Òmòlú

Esta función de Xapana, Òmòlú, literalmente significa ciudadanos, refiriéndose al plano espiritual. Esto es lo que en nuestra tradición llamamos “las Almas” y que se refiere a los ciudadanos del mundo espiritual. Esta comunidad se manifiesta como una sola entidad y representa “el espíritu colectivo” de los antepasados. Xapana o Sònpònná es el señor de las almas, también conocidas como Ègún gún o simplemente Ègún. Esto es porque Sònpònná se encarga de los intereses de los Ègún gún, su estado y sus relaciones con los vivos. Por este motivo dentro del septenario sagrado está relacionado con Yorima.

Sònpònná posee una estrecha relación con la muerte, esto es porque los muertos suelen ser enterrados. Como se suele decir de la tierra venimos y a la tierra vamos, de esta manera la materia del cuerpo se transforma. Así los cuerpos al descomponerse proporcionan los mecanismos indispensables para la mantención de la vida. El hombre nace, crece, se desenvuelve, se fortalece frente al mundo, pero continua frágil delante de Xapana, que puede devorarlo en cualquier momento. Pues Sònpònná es el señor de la tierra, quien va a consumir el cuerpo de los hombres al morir.

Xapana en la Kimbanda

Como podemos apreciar bajo el nombre de Òmòlú, Xapana es también guardián de los espíritus desencarnados. Por lo tanto, en el momento de transmigración de un espíritu, él les ayuda a encontrar su lugar. Desatándoles la conexión entre el cuerpo-astral y el físico (el cordón de plata). Sònpònná es una entidad energético espiritual directamente responsable de lugares donde los espíritus se transforman en otros estados y emigran a otros planos de existencia. Sitios como hospitales, cementerios, depósitos de cadáveres, etc.. Sònpònná es la energía que fluye por estos lugares creando un poderoso campo de fuerza magnético.

Esta es la energía fluídica de la cual se sirven ciertos trabajadores del astral para ejercer su función de guardianes. Trabajando con el fin de no dejar que los seres del bajo astral chupen energías del doble etérico de los que están en proceso de transición. A estos seres en la tradición chamánica de Kimbanda les llamamos “Èsú de Almas” y están comandados por el señor de las almas “Tranca Rúas“. Otro gran grupo de estos guardianes son los Èsú de cementerio, encargados de la descomposición del cuerpo. Este último grupo esta comandado principalmente por el gran Èsú Cavera, conocido como la mano derecha de Òmòlú.

Pasajes de Xapana en nuestra tradición

La similitud entre deidades con características similares a la figura de Sònpònná nos puede llevar a pensar que estos espíritus de la naturaleza. Son variantes de Xapana o Sònpònná, en diferentes grupos tribales de la misma región. Lo que justifica que bajo la misma descripción se encuentren nombres como Sàpàtá, Lèpón, Òmòlú, Kingongo, etc. Todos estos nombres representan una figura arquetípica de gran potencia y un tanto peligrosa. Pero como prácticamente ocurre con todos los Òrísá èlédá, hay una variedad de tipos de Sònpònná. Hay un camino de guerra y otro de paz, de diferentes edades, con diferentes funciones, etc.. Todos estos resumidos en tres configuraciones básicas que describiremos a continuación:

Bèlújá

Es el Sònpònná más joven y también al que muchos llaman Obalúaiyé (rey y dueño del mundo). El pertenece al grupo de Òrísá acuáticos, por lo que es principalmente asociado con el mar y considerado hijo adoptivo de Ìyémòjá.  Sònpònná Bèlújá, provoca la necesidad de un camino de desarrollo espiritual, con el fin de lograr mayor comprensión del mundo. A pesar de sus múltiples aspectos benéficos se dice que trae consigo la peste y los males de las brujas de las aguas. Actuando principalmente en las embarcaciones, donde desparrama enfermedades en la tripulación, como la antigua peste negra, el escorbuto y otras.

Jùbétèí

El ejerce una gran influencia en el campo manifestándose cerca de los cultivos. En estos lugares es donde ejerce su mayor poder por lo que es considerado el rey del pueblo de la tierra. Es muy temido y respetado ya que puede provocar pestes en las plantas y en los labradores. También manifiesta su energía en los cementerios y en el monte sagrado. Con él es con quien trabajan algunos chamanes Vudú, para crear los Zombis (muertos-vivientes). Demás está decir que se le atribuyen poderes sobre la vida y la muerte. El surge como una transición o enlace entre el joven Obalúaiyé y el anciano Òmòlú.

Sàpàtá

Él es a quien todos temen por su poder destructivo asociado a la muerte inminente. Este camino o pasaje es el que dio trascendencia al nombre de Òmòlú, como una forma de prevención. Aunque para nosotros él es un espíritu compasivo que evita el sufrimiento innecesario de este ser encarnado. Ya que el aparece cuando una persona está enfrentándose a una enfermedad terminal o cuando está cercano a la muerte, por el motivo que sea. Él es el desierto mismo, una esencia que también se manifiesta en los lugares abandonados y descampados. Su energía es la potente luz del sol abrazador, por lo que se manifiesta en las horas que el sol está en su pico más alto. Poderosa energía que provoca fiebre, insolación y virus que se esparcen con el aire cálido de los veranos.

Arquetipo de Xapana

Para formarnos una idea general de las personas que responden a la vibración de Xapana. Tenemos que pensar en el “desierto”, deshabitado, solitario, abandonado. Esta persona por lo general, es pesimista, melancólico, se convierte en solitario. Pero cuando tiene algún objetivo, es combativo y tenaz en el logro de sus metas. Si se siente decepcionado, reprime sus ambiciones, teniendo una vida de humildad, mortificándose a través de la pobreza voluntaria. Los llamados hijos de Xapana, poseen un código de conducta un tanto severo lo que les provoca cierta tendencia al masoquismo y al auto-castigo. Pueden alcanzar situaciones materiales muy buenas y un día sin causa aparente rechazar todas estas ventajas, debido a algunas dificultades imaginarias.

Muy similares a la figura de los hijos del Òrísá Òsányìn, la gente de este perfil, son básicamente solitarios. Incluso con un gran círculo de amigos, asistiendo el mundo social, su comportamiento sería en apariencia, ligeramente abierto. Aunque siempre son reservados en lo que concierne a su intimidad, manteniendo una relación superficial con el mundo. El hijo de Sònpònnó por lo general esconde su personalidad, con una máscara de austeridad, manteniendo un aura de respeto, a veces hasta imponiendo cierto temor a los demás. Por la experiencia inherente a un Òrísá viejo son personas irónicas en sus comentarios, los cuales no son extensos ni superficiales. Sus aportes son más bien secos y directos, lo que expresa la terrible imagen que tiene de sí mismo.

Si deseas más información sobre este y otros temas relacionados con la tradición de Òrísá, sesiones de conexión espiritual, saber cuál es tu Òrísá etc. Ponte en contacto con nosotros.

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