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Los gemelos Ìbéjí

Con la finalidad, de entregar una información más completa, al número cada vez mayor, de personas que siguen nuestro blog, con interés. Y debido, a que en el mes de septiembre, se celebran las tres variantes, caminos o pasajes de Sàngó que existen; en nuestra tradición chamánica. En el oráculo hemos decidido crear este artículo. Donde, hablaremos más detenidamente sobre los gemelos Ìbéjí. Los cuales, están sincretizados con San Cosme y San Damián de ay que su celebración sea el día 26 de septiembre.

En esta fecha, popularmente conocida como data de Ìbéjì. Es habitual, que los lugares de culto Àsà Òrísá, abran sus puertas. Invitando, a todos los niños, para compartir una mesa con abundantes alimentos y dulces. Con la finalidad, de venerarlos por su condición, de representantes en la tierra, de estos amados Òrísá. Ya que, son entre otras cosas, protectores de todas las personas durante la Infancia. Proveyendo de opulencia, riqueza y abundancia, generando amor y unión en las familias.

Quienes son los gemelos Ìbéjí

Cuando hablamos de Ìbéjì estamos frente a la única entidad espiritual de nuestra cultura de Òrísá, que permanece dual de forma permanente, debido a que representa la esencia de la dualidad. Por lo que cuando realizamos una ofrenda o presente para trabajar con esta energía siempre lo haremos agasajando a estas entidades con obsequios para ambos sexos. Esta entidad espiritual se compone de dos entidades distintas y su función básica es la de indicar las polaridades en el universo, los opuestos coexistiendo.

Los Òrísá niños

Aunque, esta no es su única manifestación ya que también está asociado con todo lo que comienza. Debido a esto Los gemelos Ìbéjí se representan como Òrísá niños de la cultura Yoruba y por ser considerados espíritus infantiles están ligados a todos los inicios, como por ejemplo, el nacimiento de un proyecto, un manantial, la germinación de las plantas, el nacimiento de un ser humano y por extensión la niñez.

La influencia de Ìbéjí en el crecimiento

En el ámbito humano este Òrísá dual, no solo provee a los niños de una protección especial, sino que también les ayuda en las diferentes etapas de la niñez, como la infancia temprana, periodo entre 0 y3 años donde se asientan las bases de todo el desarrollo posterior del individuo. Según las investigaciones el cerebro humano crece un 80 % de su capacidad total en los 3 primeros años de vida y en los siguientes 2 años crese un 10% más, lo que quiere decir que, a los 6 años el cerebro humano se ha desarrollado en un 90%.

Por consiguiente, el periodo de 1 a 6 años es de crucial importancia para todo ser humano, debido a que en él tienen lugar procesos neurofisiológicos que configuran las conexiones y las funciones del cerebro. Los Òrísá Ìbéjì por lo tanto se encargan también de regular procesos neurofisiológicos que definirán en parte importante la naturaleza y la amplitud de las capacidades adultas. Así como el desarrollo de las principales funciones: metabolismo, sistema inmunitario, respuesta a los desafíos de la vida, aprendizaje, entre otras.

La función general de los Ìbéjí

Trabajar con la energía de Ìbéjì en una casa fomenta el trato amoroso, estimula la comunicación generando en los niños un mejor desarrollo de sus capacidades lingüísticas. A través del juego los Òrísá Ìbéjì transmiten su energía o Àsé, para mejorar las funciones motoras e intelectuales, ellos son esenciales para que los niños tengan un potencial integro para ser excelentes estudiantes y ciudadanos, listos para seguir formando sus capacidades durante el resto de la vida.

Puesto que las diferentes regiones del cerebro maduran en distintos momentos, cada una de ellas es más sensible a distintas energías en diferentes edades y, por esta razón, durante el periodo de la niñez el cerebro es particularmente receptivo a la influencia de los Òrísá Ìbéjì debido a la plasticidad cerebral propia del crecimiento. Esta capacidad receptiva no se extiende más allá de los diez o doce años de edad a menos que la persona posea estos Òrísá como entidad tutelar.

Origen

Antes de comenzar a hablar de cómo surge este Òrísá, explicaremos que es Ìbéjí ya que en la misma palabra se expresa claramente lo que esta esencia de la naturaleza es en sí misma. Esta expresión es originaria del idioma utilizado por el pueblo yorùbá y se compone de la conjunción de tres expresiones una de ellas es “Ì” que significa ella o él, otra “Bí” que significa nacer, nacimiento o renacer y la ultima es “Méjì” que significa dos o doble. Lo que nos da una palabra que en español se puede traducir como “el nacimiento doble”, en alusión a los gemelos fruto de un alumbramiento que tuvo Òyá. Según cuenta una de las parábolas, en yorùbá llamadas pàtàkí, nacido en el Odù Òkàná méjì del oráculo de caracolas Owó Erò Mérìndínlógún, base de toda nuestra tradición Àsà Òrísá.

Pàtàkí

“De la unión entre Òyá el viento y Sàngó el fuego no se generaba la vida, por consiguiente, no tenían descendencia. Con el fin de solucionar este problema Òyá se fue a ver el oráculo. En la consulta le dijo que para poder tener hijos tenía que hacer un ritual, en el cual tenía que llevar una ofrenda a la orilla del rio pidiendo a Òsún, y que luego tenía que engendrar su hijo en el mismo lugar. Òyá hizo su ritual como le fue indicado, quedando embarazada de gemelos. Pero al parecer, estos pequeños lloraban mucho. Entonces, decidió dejarlos al cuidado de Sàngó, para que se encargue de su crianza. Este, al no saber qué hacer con ellos se los lleva a Òsún, quien los termina de criar.”

Este, es solo un resumen de una de las parábolas de Ìbéjì. Para más información sobre este y otras parábolas o Pàtàkí. Contacta con nosotros pulsando aquí.

En nuestra tradición chamánica Àsà Òrísá, aunque sabemos que los gemelos Ìbéjí, representan a un Òrísá totalmente independiente. Se representa, a la parte femenina de esta esencia energético-espiritual, con el nombre de Òsún Èpànàdá. Por ser, una figura especialmente maternal y ligada al nacimiento de estos gemelos. Así como a Sàngó, porque ellos fueron, sus hijos, como antes mencionamos. Por lo cual, se fusionan ambas deidades; rindiéndoseles un culto a los gemelos varones, bajo el nombre de Sàngó Aganjú Ìbéjí y a las mujeres, bajo el nombre de Òsún Èpànàdá Ìbéjì.

En Umbanda

Existe una legión de espíritus, llamados legión de los gemelos Ìbéjí, Ìgbéjì o Ìbéjìs, en Umbanda. Que, aunque también se sincretizan con San Cosme y San Damián, no son los Òrísá gemelos Ìbéjì. Esta Ègbé Òrún o familia espiritual, se refiere a espíritus desencarnados. Los cules, a pesar de la gran similitud, no deben ser confundidos con los Àbíku. Quienes, pertenecen a Ègbé Ìkú o Familia de la muerte. De ahí, su fuerte conexión con la muerte, y la enfermedad. Así como, el sufrimiento y su necesidad de tratar siempre de volver a su Ègbé Òrún o familia espiritual. Un Àbíku, no solo provoca abortos consecutivos, sino que también puede causar la muerte prematura en todos los niños de un mismo núcleo familiar.

En la diáspora tradicional, se cree que cuando nace un Àbíku, significa que la familia tiene deudas Karmicas que pagar. Ya que, el nacimiento de un niño que va a requerir muchos cuidados, espirituales y/o materiales; para evitar su prematura muerte. Siempre, es un dolor para los padres. Así como, el nacimiento de los gemelos, Ìbéjì; es un gran honor y una gran alegría a la familia. El nacimiento de un Àbíku, es un signo de problemas y preocupaciones. (Más sobre Àbíku en el libro; Èsú los señores del Karma, del Bàbá-oro Leonardo t` Ògún).

Los Ìbéjí en nuestra Umbanda

A diferencia de los Àbíku los Ìbéjìs, son seres ligados al juego, alegría, su gobierno está ligado a la infancia. En la tradición chamánica Umbanda, se cree que cada persona tiene como un niño o niña espiritual, en su Ègbé Òrún o familia espiritual chamánica. Que representa, un hijo espiritual. Los integrantes de la legión de Ìbéjìs en Umbanda, son espíritus de luz. Los cuales, deciden manifestarse con esa forma, y que no tienen necesariamente que encarnar. Ya que están, fuera de la rueda de reencarnaciones.

A pesar de lo antes mencionado pueden decidir reencarnar y cuando lo hacen, no siempre mueren en la niñez. En el caso especial que esto ocurra, ellos encarnan con misiones específicas, de amor y luz. Aun cuando, estos niños van a vivir entre 3 y 9 años, generalmente muriendo rápida y repentinamente; trayendo un gran aprendizaje para sus familias, especialmente para sus padres. (Más de esta etapa de evolución en el libro Introducción a la sabiduría ancestral del chamanismo Umbanda, del Bàbá-oro Leonardo t’ Ògún).

Para saber cuál es tu Òrísá de cabeza contacta con nosotros.

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