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Historia del Rey Congo original

Rey Congo es un Preto Velho que se tornó una entidad o institución espiritual, simbolizando un grupo de espíritus con características similares. Los espíritus que llevan el nombre Vovô Congo o Rey Congo, son muy amados por toda la Umbanda, debido a su humildad y serenidad; como por ejemplo el Rey Congo que se manifiesta a través del Bàbá Leonardo t’ Ògún. Debido al cariño que le tenemos, en este articulo presentaremos la historia del primer Rey Congo.

 

Historia del Rey Congo original

La historia dice que el Rey Congo, era un esclavo que vivió entre el siglo XVI y el siglo XVII, y desde su juventud fue un guerrero que luchó en nombre de sus hermanos africanos que tanto sufrieron en manos de sus coroneles y capataces.  Él tuvo su primer nombre como Octacílio, fue un gran rezador y sanador de enfermedades, llegando a ser conocido entre los negros y los blancos por su tratamiento de enfermedades como la tuberculosis, que en el momento exterminó muchas personas sin elegir el color o raza.

 

El negro Octacílio una vez curo a una de las hijas de un agricultor coronel, apodado «Señor del café». La niña estaba muy débil, ya que contrajo la mortal tuberculosis. A raíz de esto, fue bien conocido en toda la región por su tratamiento de la pequeña Sinhá (señorita) a través de su conocimiento de las hierbas utilizadas en infusiones y compresas, lo cual demuestra que el puede curar todos los sufrimientos y enfermedades, tanto físicas como espirituales. Después de este hecho Octacílio comenzó a asistir a otras granjas de la región, con su sabiduría para ayudar a otros que sufrían, no solo de tuberculosis, sino que también de otros males que sufrían en manos de la cobarde e intolerante clase blanca y rica de la época.

 

Con estos viajes de una granja a otra, Octacílio comenzó a darse cuenta de que sus hermanos negros sufrieron gran humillación y maltrato. Viendo como los supervisores ordenados por los hacendados, eran enviados para castigar a los negros colocándolos sobre un tronco, para después azotarlos con el látigo y sin ninguna razón para tal cobardía. Eso llevo al joven Octacílio a tomar la decisión de luchar contra estas atrocidades. Día tras día aumentaba su deseo de libertad y también el fuerte deseo de librar a sus hermanos de las garras cobardes de capataces y coroneles. Así que decidió escapar, reuniendo a otros esclavos que quisieran hacer lo mismo.

La fuga

Finalmente llega la noche de la fuga, Octacílio y algunos negros, a pesar del cansancio después de un día agotador preparando la tierra para una nueva plantación de café, lograron escapar de su cautiverio tras dominar el capataz y sus pistoleros, cuando ya cerraron las puertas de la barraca donde dormían los esclavos. Varios negros huyeron, muchos de ellos fueron recapturados y otros muertos, pero Octacílio finalmente pudo aventurarse en la oscuridad del bosque consiguiendo su libertad.

 

A partir de ese día, Octacílio con la idea fija en tratar de liberar a sus hermanos esclavizados, le pidió a Dios y a todos los Orixá para mostrarle el camino para que él consiga una hazaña ejemplar. Después de varios días y noches corriendo por los bosques sagrados del Padre Oxóssi, llega a una montaña. En aquella época ese lugar era conocido como «el monte de los Perdidos», porque se trataba de una montaña con cientos de caminos interconectados que no conducían a ninguna parte, y con sólo un camino que se dirigía hacia la cima de la montaña.

 

Octacílio ya había oído hablar unas cuantas veces de la leyenda de «Monte Perdido» y sabía que la sima de aquella montaña sería el lugar ideal para refugio y vivienda de los negros que quería liberar del látigo y la opresión. En sus oraciones, pidió a los Orixá que abrieran el camino, y que pudiera llegar a la cumbre de la montaña sin perderse en el laberinto que seguramente lo llevaría a la muerte. Fue allí donde comenzó su viaje hacia esa montaña de miedo, y sin darse cuenta, tomo el camino seguro.

El Quilombo del Congo

Así es que en unas horas ya estaba frente a un campo de flores grandes con un gran lago de agua clara. Admirado por tanta belleza que la naturaleza presentaba y por su suerte, él se arrodilla y da las gracias por este tan hermoso y protegido lugar.  De esta manera, Octacílio comenzó su lucha para liberar de la esclavitud a sus hermanos negros. Porque allí nació el «Quilombo del Congo» y también su sueño, el camino de la paz buscada por los negros cimarrones. De origen africano, la palabra «quilombo» es utilizada en Brasil para nombrar a poblaciones clandestinas formadas durante la época colonial por esclavos que huían de sus señores en busca de libertad.

 

A partir de entonces, Octacílio comenzó a rescatar a los esclavos negros, entrando a través de plantaciones de café durante la madrugada, llevándolos a la sima del Monte Perdido, y éstos negros comenzaron a plantar, construir sus casas y formar una familia. Poco a poco en aquel campo de flores grandes con un gran lago de agua clara, se formó el denominado Quilombo Congo. Un paraíso natural donde los esclavos podían vivir en libertad y armonía con la naturaliza.

 

Octácilio eligió a los más jóvenes, fuertes y ágiles negros, formando un grupo de guerreros unidos por la misma causa, que es la liberación de más y más esclavos. Estos primeros esclavos liberados, le dieron al negro Octacílio el nombre de Rey del Quilombo Congo. Todo ello da como consecuencia, que cuando llego en las casas de Umbanda como un Preto velho (viejo negro), se lo llamara «Rey Congo» como se le conocía en su vida terrenal.

 

Fueron cientos las veces que el Rey Congo trató de buscar la libertad de los negros esclavizados sin ser atrapado. Pero, en cierta ocasión un hombre muy temido en la región, conocido como Coronel, se preparó para su llegada. Así es que el Coronel, junto a sus obispos y cientos de hombres armados, vigilaron su estancia durante varios días y noches con la intención de capturar este famoso libertador de esclavos.

 

Entonces, en una noche nublada en la que Congo Rey y sus guerreros estaban listos para otra acción, el viejo negro Malaquías, que tenía el don de la clarividencia, le dijo a su rey negro que la noche no debe conocer a sus guerreros, ya que podrían producirse muchas muertes, él debe ir solo, porque a pesar de ser muy peligrosa esta misión, sería una oportunidad para conseguir un gran aliado en la lucha contra la esclavitud.

 

Congo rey con toda su humildad estuvo de acuerdo con el viejo Malaquías, y viajo sólo a esta tarea. Al llegar a la finca en cuestión, el rey Congo trata de llegar a los cuartos de esclavos donde estos africanos dormían. Pero en cierto punto Rey Congo se enfrenta a uno de los supervisores de la granja con docenas de guardias armados y lo atraparon. El supervisor lo mantuvo encadenado cerca de las viviendas de los esclavos, en espera de que despunte el día y obedecer las órdenes del infame Coronel.

 

Rey Congo con firme pero serena mirada, trata de encontrar fuerza en las palabras del viejo Malaquías, intentando comprender toda la realidad, toda la causa del suceso. Sabía que lo que había sucedido tendría una razón, pero hasta entonces no podía obtener una respuesta de lo que podría ayudar en la lucha contra la esclavitud. Lamentablemente no encontraba respuesta, lo cual se reflejaba en el rostro cansado del Rey Congo, que parecía amargado.

 

Al salir el sol, el Coronel envía a uno de sus hombres armados para divulgar la noticia de que el libertador de esclavos fue capturado y que muy pronto daría la orden del flagelo, llevando al liberador negro a la muerte. Para que luego pudieran llevar su cuerpo, con la finalidad de que junto con otros agricultores pudieran conmemorar la muerte del temible Rey Congo.

 

Cuando el Coronel dio la misión de causar la muerte del rey del Congo a través del látigo, el capataz, ya preparado para el comienzo de la tortura, en aquel cuerpo unido al tronco de madera con cadenas de acero, reconoció al famoso sanador. Entonces, mira a los ojos del Rey Congo y le pregunta que, si él era el sanador negro, aquel que era bien conocido dentro de la región, por haber curado a muchas personas de la enfermedad tan terrible, que en ese momento era la tuberculosis. Rey Congo, todavía con mirada serena, se limitó a asentir.

 

Inmediatamente después de su respuesta el capataz lo libero de las cadenas y se arrodillo a los pies del Rey Congo preguntándole si podía salvar a su amada que estaba enferma, ella era extremadamente débil y no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir. Rey Congo se acercó al capataz, le pregunta si tenía fe, él dice que sí, entonces rey Congo dice que liberara a su esposa de los males de la tuberculosis.

 

El capataz, sabiendo que tendría que entregar el cadáver del Rey Congo a los hacendados, decidió dejarlo en libertad e ir con él llevando a su amada al Quilombo Congo. Fue así que el rey Congo escapó de la granja hacia el Monte de los Perdidos. Durante el viaje, Rey Congo hizo sus infusiones y compresas para tratar la joven Rosa, que día tras día se recuperaría su salud. Cuando llegaron a su destino, sano su enfermedad con el tratamiento de las hierbas sagradas. De esta manera, Rosa se recupera totalmente, agradecido, el capataz que tenía el nombre de Amadeus, juró lealtad al Rey Congo y se convirtió en uno de los grandes libertadores del Quilombo Congo.

 

Sólo el Rey Congo sabía el camino correcto para llegar al «Monte de los Perdidos» que ya era conocido en toda la región como «Quilombo del Rey Congo». Debido a que la cantidad de estos guerreros seguía siendo baja, no podían liberar a tantos esclavos como era la voluntad del Rey Congo. Además, el viaje desde las haciendas hasta el quilombo era muy largo, agotador y peligroso. Debido a esto, decidió montar pequeños quilombos para servir de refugio a los cimarrones. Estos se encontraban cerca del quilombo principal, tratando de conseguir un poco más de tiempo para incrementar las acciones en contra de la esclavitud en las granjas.

 

Desafortunadamente fue de corta duración, porque estos pequeños quilombos ubicados en bosques cerrados, fueron descubiertos por los obispos y sus capataces, o por los capitanes del monte (ex-esclavos contratados por hacendados que buscaban a sus esclavos). Entonces, aprovechando la dificultad de la subida al «Monte de los Perdidos», Rey Congo decidió que sería mejor que los negros liberados fueran llevados directamente a la seguridad del quilombo principal, en lugar de acampar en pequeños quilombos a la espera de llegar a un número mayor de guerreros. Esto se hizo durante muchos años, Rey Congo y sus guerreros liberados llevaron a sus hermanos esclavizados al Quilombo, y allí asentados, criaban animales, formaban familias, adoraban sus divinidades, viviendo en paz y libertad.

 

Muchos esclavistas, durante años intentaron encontrar el bien conocido y guardado Quilombo del Rey Congo, muchos capataces, hacendados y capitanes de monte perdieron la vida tratando de descifrar el camino correcto que conduce a la cima de la montaña. Pero ninguno de ellos tuvo éxito en su objetivo, porque además de tener grandes guerreros que protegían la entrada y el camino del Quilombo, tenían un rey, un rey protegido por Dios y todos los Orixa. El viejo rey Congo agradeció toda su vida, la luz que le fue dada para encontrar el camino hacia la liberación de los cientos de hermanos negros que pudo ayudar.

 

A finales del siglo XVII, el Rey Congo hizo su transición al mundo de los espíritus, ya los 90 años de edad. Este gran ser humano, fue recibido por el padre todopoderoso, con la bendición de ser capaz de manifestarse en la tierra a través de los médiums. Así es que de forma muy similar a lo que sucedió en su vida terrenal, fue constituyendo una amorosa entidad de luz, dentro de la línea vibratoria de Yorima en Umbanda.

 

Rey Congo es la esencia que da forma a un conjunto de espíritus que continúan liberando a las personas de la esclavitud, pero hoy en día con un trabajo aún más difícil. Ya que la esclavitud no son las cadenas de frío acero, sino las ataduras materiales; la envidia que consume el alma, la falta de humildad que enferma el espíritu, el orgullo que destruye la empatía, pisoteando a los demás. Siendo la falta de amor lo que más oscurece el camino y sobre todo, la falta de fe, que desvía a los seres humanos de la evolución espiritual.

 

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