LLÁMANOS +34 638 90 80 48
SÍGUENOS
Top

Èsú Bàrá “Señor del destino”

Como ya es costumbre en El Oráculo, cuando se acerca una fecha de importancia para nosotros realizamos artículos de blog mencionando de quien es el aniversario.  En esta oportunidad homenajeamos a Èsú Bàrá “Señor del destino” y primer Òrísá en aparecer dentro del Sìré Òrísá. Él, es el portador de la llave para abrir todas las puertas y caminos. Èsú es el elemento de interrelación entre los hombres y las divinidades, por lo que siempre es el primero en recibir ofrendas. Èsú es el enlace entre lo terrenal y lo espiritual. Siendo su función tan relevante que trasciende la tradición yoruba, trasculturalizandose en los otros cultos de matriz africana. Por sus propiedades Èsú participa forzosamente de todo, junto a su inseparable compañero y hermano Ògún.

Èsú en el chamanismo Kimbanda

El chamanismo tradicional bantú al que denominamos Kimbanda, es un culto que trabaja principalmente con espíritus desencarnados los cuales representan directamente a la energía de Èsú. Como todo Òrísá, Èsú es una energía viva de la naturaleza misma que algunos seres del mundo espiritual representan por afinidad vibratoria. Este es el caso de los llamados Èsú de Kimbanda, una gran entidad espiritual en la que se agrupan un gran número de espíritus en evolución. Estos seres humanos desencarnados se separan en dos grandes grupos, Èsú hombre y Èsú mujer, esta última es más conocida como Pomba gira.

Èsú en el chamanismo Umbanda

Como mencionamos anteriormente Èsú es una energía viva de la naturaleza. Esta energía es tan particular que se suele decir que sin Èsú no se hace nada, exaltando la importancia de todos los seres que a lo representan. Por este motivo en el culto chamánico de Umbanda, el cual se basa en el continuo trabajo con seres espirituales, encontramos que todas las entidades de Umbanda trabajan en mayor o menor medida con algún representante de Èsú. En segundo lugar, existen dos tipos de seres que representan la energía de Èsú, unos son humanos y otros son seres elementales.

Origen de Èsú

Los yorubas le dieron un nombre a la entidad que rige todo el plano físico, Èsú. Por extensión abarca el materialismo y las manifestaciones de lo negativo, Èlénìnì. Debido a esto en su forma pura no posee una representación totémica ni tampoco puede ser un Òrísá tutelar (Òrísá de cabeza). Su existencia nos enseña que sin lo malo las cosas buenas no podrían percibirse, sin la oscuridad no veríamos la luz. Èsú es todo lo que podemos percibir a través de los sentidos, vista, oído, tacto, gusto, olfato e incluso la intuición (sexto sentido). Por sus características todos los Òrísá al incidir en la materia necesitan una variante de Èsú específica. Así como también todos los “Odù” tienen su Èsú particular que manifiesta la situación que estamos viviendo, buenas o malas.

Èsú es un ser que nos empuja al crecimiento porque todo cambio exige una crisis y no hay evolución sin cambio. Pero Èsú posee una manifestación más dócil o menos nociva la cual representa el vínculo entre lo positivo y lo negativo. Cuando una persona o lugar está en equilibrio se denota la presencia de Èsú Bàrá u Óbàrá y cuando allí se hallan problemas es que ha entrado Èsú. Èsú Bàrá es la parte positiva de Èsú y también la parte de dios que podemos ver, tocar y sentir. Mientras que Èsú es el caos que provoca una reacción consciente con la finalidad de lograr equilibrar la situación. debido a esto los colonizadores occidentales confundieron a Èsú con el diablo. Èsú es el desorden el cual tiende al orden representado en Èsú Óbàrá.

Èsú Bàrá “Señor del destino”

Para comprender bien lo que significa Èsú Óbàrá en nuestra tradición debemos separar el foco central de Èsú de la energía perteneciente a Èsú Óbàrá.  En primer lugar, Èsú representa la tierra y todo lo terrenal, tanto lo bueno como lo malo en constante interacción. Èsú representa la dualidad; femenino/masculino, Positivo/negativo, los contrastes y las oposiciones. Particularidades que llevan al desequilibrio necesario para la evolución. Pero que conducen a que el ego se desestabilice y se produzcan los excesos. Por lo que suele representarse arquetípicamente como el más humano de los Òrísá, travieso, juguetón y a veces aniñado. Un ser muy peligroso y oscuro, el cual siempre está haciendo bromas que pueden interpretarse como maldades.

Por otro lado, tenemos a Èsú Bàrá que es el aspecto puramente positivo de esta energía. Presentando cualidades como la comunicación entre los seres humanos y los Òrísá, así como también las relaciones entre iguales. Abarcando los destinos de las personas, provocando los encuentros y desencuentros para beneficio de los seres humanos. E incluso actuando como un gran GPS que nos muestra el mejor camino a seguir entre donde estamos y nuestro objetivo en la vida. Èsú Óbàrá representa el poder de la energía sexual por lo tanto es el símbolo por excelencia de la fecundidad.

Sincretismo de Èsú Óbàrá “Señor del destino”

Hemos de destacar que cada uno de los pasajes o caminos de Èsú Bàrá poseen un sincretismo diferente. Por lo que podemos encontrar varias fechas de homenaje a este gran Òrísá. Con el fin de simplificar, en nuestra tradición todas estas variantes se aglomeran en una sola festividad el día 13 de junio. Este es el aniversario del religioso portugués Antonio de Lisboa o San Antonio de Padua. Principalmente porque San Antonio es uno de los santos católicos más conocidos. Un hombre a quien llegaron a llamar “Arca del Testamento”, el portador de la palabra de Dios, uno de los atributos principales de Èsú Bàrá (la comunicación).

Arquetipo de Èsú Bàrá

Para la descripción de la construcción psicológica de las personas que responden al arquetipo de Èsú Bàrá hay que tener en cuenta una palabra básica, encrucijada. Como un laberinto, el arquetipo de Bàrá  posee un carácter ambivalente. Estas son personas muy sociables, inteligentes y comprensivas con los problemas de los otros. Generalmente son bohemios siempre viajando para conocer nuevas fronteras en una constante expansión de su círculo de amigos y enemigos. Casi siempre son personas que están envueltas en intrigas y confusiones, además guardan rencor con facilidad. Por eso para tener como amigo a un hijo de Óbàrá es preciso que se tenga mucho juicio y comprensión al tratar con esta persona.

Estos aspectos son generales variando un poco según el pasaje o camino. Además, es necesario tener en cuenta que los arquetipos son tendencias energéticas que los Orisa ejercen sobre sus hijos. Influencias que pueden aumentar o disminuir dependiendo de la armonía de este con su Orisa. En nuestra tradición creemos que cada persona pose una esencia vibratoria la cual se corresponde con alguno de los Òrísá. Esta afinidad vibratoria es la que provoca las influencias arquetípicas. Tendencias dentro de las cuales el ser humano presentara más o menos evolución y esto se reflejara en su comportamiento.

Pasajes o caminos de Èsú Bàrá

El conjunto de partículas electromagnéticas individuales o Àsé personal de cada cosa en el universo. Forma un campo de energía creado y sostenido por la energía universal de Òlórún. Èsú es el portador de este Ase colectivo, a través del cual Ògún da forma a las cosas. Él utiliza la información de nuestros pensamientos y sentimientos para manifestarlo en nuestro diario vivir. A nivel intercultural, los distintos pueblos tienen diversos puntos de vista respecto de Èsú. Pero la mayoría de los cultos a Òrísá del chamanismo afro-americano, perciben a Èsú tal como lo presentamos aquí.

Olòdé

Este es un muy importante Vodun, deidad de los antiguos Dahomeanos quienes lo solían llamar Légbà. Originalmente tiene como atributos ser  protector así como mensajero entre los hombres y las demás deidades Vodum. Debido a su similitud con los atributos de Èsú Bàrá fue sincretizado y cultuado por los yorubas como un camino de este.  Considerado el Èsú Bàrá del exterior, representa el macrocosmos, la oscuridad nocturna y a los hechiceros. Es compañero inseparable de Ògún Avagán, con quien trabaja protegiendo a la familia espiritual y abriendo los caminos. Olòdé, afecta negativamente a las mujeres debido a que estas provocan interferencias en el equilibrio de su energía sexual puramente masculina. Su sincretismo católico es San Pedro y San Cipriano.

Làná

Él es quien se encuentra generalmente apostado en las encrucijadas abriendo los distintos caminos. Determinando los senderos que deberán tomar las personas según su comportamiento y los èbó que hayan realizado. Este camino de Èsú Bàrá trabaja detectando problemas y encontrando las soluciones. También trabaja en los montes,  junto Òsányìn de quien aprendió todo lo relacionado con las hierbas y sus cualidades. Tiene incumbencia en abrir los caminos para las Almas de los que recién han muerto. Además, es quien calcula el tiempo de vida que le queda a una persona. Cuando realiza esta función trabaja junto a Sònpònná también conocido como Obalúaiyé. Su sincretismo católico es San Antonio de Padua y San Cayetano.

Àdàgé 

El señor de todas las cosas que se estén ejecutando, quien genera la posibilidad de lo que se vaya a realizar. Es quien modifica los caminos abriendo o cerrando las puertas que conducen a realizar algo.  Por esto se torna imprescindible darle una ofrenda antes que a nadie o nombrarlo pidiendo su permiso para lo que se esté por hacer. Es el pasaje o camino de Èsú Bàrá mas allegado a Òyá Òrísá dueña de la casa, él es su protector y compañero. Por este motivo cuando en una casa no se tiene Òlódè, es utilizado Àdàgé para representar a Èsú Bàrá. A él se le pide que cuide la puerta de entrada y que fiscalice los trabajos allí realizados. Su sincretismo católico es San Benito y san Onofre.

Àsèlú

En este pasaje Èsú Bàrá trabaja al servicio de Òrísá mayores, principalmente fun-fun. Se le considera una especie de joven vigilante o guardián muy atento a las faltas que puedan cometer los miembros del centro espiritual. Él se presenta como un niño travieso, bastante revoltoso, de apetito voraz y un tanto caprichoso. Esto es porque este pasaje de Èsú Bàrá representa aquello que no se espera, las sorpresas. Àsèlú nos permite acceder al recurso humano de la sabiduría aprendiendo a confiar y a sentirnos cómodos en estados de incertidumbre. Su sincretismo católico es el Niño en brazos de San Antonio y el Santo Niño de Atocha.

Si deseas saber más sobre este Òrísá o su trabajo en las tradiciones chamánicas de Umbanda y Kimbanda, ponte en contacto con nosotros.

User registration

Reset password