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Àsé “energía universal”

En esta oportunidad vamos a compartir con nuestros lectores uno de los conceptos clave de nuestra tradición chamánica, el Àsé, Axé, Ashe, o Aché. Esta palabra de origen yorùbá representa para nosotros un concepto muy amplio, ya que es la energía que circula dentro y a través de todas las cosas. El Bàbá Leonardo t’ Ògún describe esta energía universal, como una fuerza energético-espiritual, mágica, sagrada e invisible. La cual está presente en toda divinidad, Òrísá, Nkisi, Vodun, etc., y que fluye constantemente a través de todo ser animado e inanimado.

¿Qué es el Àsé, Axé, Ashe, o Aché?

A nivel cósmico, es la personificación de cada Òrísá, manifestada en distintas partes del universo, y por tanto la fuerza de energía vital universal. Este Àsé universal en su aspecto magnético es también la naturaleza oculta en todo ser humano y a través del logro de nuestros deseos lo materializamos en la realidad concreta, esto es lo que se llama ley de atracción. Es importante entender a esta energía universal que en China se denomina Chi, en Japón Ki, los hinduistas lo llaman Prana. En cada cultura tiene un nombre distinto.  Aunque siempre estamos hablando de la misma energía, a la que popularmente en las tradiciones de influencia yorùbá llaman; axé, Àsé, aché, ashé o àṣẹ.

Leyes de la energía universal

Esta energía universal a la que llamamos Àsé universal, obedece a algunas leyes.

  1. El poder o intensidad vibratoria, que es la velocidad con la que se mueve la energía universal. Da como consecuencia la capacidad para ejecutar algo o producir un efecto. Esto crea los diferentes tipos de materia que existen. Quiere decir que cuando se mueve más lento forma un sólido, pero al aumentar su intensidad vibratoria o velocidad formará líquidos, luego creara gases. Por último, formará materia que irradie diferentes tonos de luz y calor o plasma, energía pura. Por otro lado, la cantidad con la que se mueve que es también conocida como fuerza o potencia crea los diferentes tipos de sólidos, líquidos, gases, etc.
  2. Esta fuerza energético-espiritual puede ser absorbida, así como también agotada por desgaste. También se puede elaborar y acumular en ciertos objetos, conocidos como contenedores de Àsé.
  3. Se transmite a través de ciertos elementos materiales, es decir de ciertas sustancias llamadas transmisores del Àsé.
  4. Una vez la fuerza energético-espiritual ha sido transferida por las sustancias transmisoras hacia los objetos contenedores de esta energía universal, este puede ser mantenido mediante una renovación energética.
  5. El Àsé universal puede ser aplicado a diversas finalidades, como por ejemplo reestablecer el equilibrio en salud, amor, trabajo, etc.
  6. Las cualidades del Àsé universal varían según las combinaciones de elementos transmisores de la energía universal. Así como también de los objetos contenedores de la energía universal, ya que estos a su vez son portadores de una determinada carga. Una energía espiritual en particular la cual le da cierto poder de realización. El Àsé de los Òrísá, por ejemplo, es realimentado a través de las ofrendas “Èbó” y de rituales Sìré Òrísá.
  7. Los seres humanos al igual que los objetos pueden ser sintonizados con el Àsé de los Òrísá èlédá. Esto se hace por intermedios de la iniciación y activado por la conducta individual. Además, por sus propiedades el flujo del Àsé universal, puede disminuir o aumentar dependiendo del uso que cada persona le dé a su Àsé personal.

Grandes portadores de esta energía universal

Según nos han transmitido los ancestros de nuestra tradición chamánica, la energía universal fluye de forma abundante y transmisible en una gran variedad de elementos del reino animal, vegetal y mineral. Se encuentra en el agua dulce y salada, en los minerales de la tierra, etc. La Antropóloga Juana Elbein dos Santos presento una clasificación del Àsé en diferentes categorías: sangre roja, sangre blanca y sangre negra. El Bàbá Leonardo òmò Ògún nos ha compartido una clasificación que surge de la combinación de estos dos conceptos. Él ha categorizado a esta energía universal en los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Diferenciando en cada uno de estos los tres tipos de transmisores del Àsé: rojo, blanco y negro. La lista completa y detallada de estos Transmisores del Àsé se en cuentan en el libro: Èsú, los señores del Karma.

Como se transmite

Según los ancestros de nuestra tradición chamánica esta energía universal para poder actuar correctamente debe de ser transmitido a través de una combinación particular de los transmisores blanco, rojo y negro. Esta combinación contiene representaciones materiales y simbólicas que vinculan al mundo físico o material, con el energético-espiritual. Debido a la alta complejidad de esta particular combinación de elementos, la combinación necesaria para que el Àsé sea implantado y restituido, es competencia del oráculo de los Òrísá. Éste será quien defina la combinación correcta de elementos. Aunque existen procedimientos estandarizados, estos no poseen la precisión necesaria para crear un cambio profundo por lo que el efecto es menor.

Transmisores de esta energía universal en los rituales

Todos los seres vivos para poder realizarse o realizar algún acto en concreto, precisan de Àsé. Debido a esto todos nuestros rituales, sea una ofrenda, un proceso iniciático o una consagración, realizan un implante y revitalización del Àsé. Esto se consigue mediante la restitución, renovación y redistribución del Àsé, que se realiza en los rituales. En ellos se realiza una interacción entre los reinos animal, vegetal y mineral, que es la sustancia indispensable para la restauración del equilibrio en esta energía universal. La importancia de la regularidad de los círculos chamánicos reside en la presencia de las entidades espirituales. Siendo esta práctica la ocasión privilegiada para la transferencia y redistribución del Àsé.

El Àsé de un chamán de nuestra tradición

La verdadera diferencia entre los adeptos a estos cultos está en quienes poseen un Àsé auténtico y verdadero. No todos los que dicen ser sacerdotes y sacerdotisas de Òrísá poseen asé para transmitir. Dado que algunos nacieron de quienes nunca lo tuvieron y por ello nunca lo han recibido. He ahí una de las consecuencias de las falsas iniciaciones. En una familia o linaje chamánico tradicional, el Àsé que se transmite de cabeza en cabeza, es el del Àràbá, máxima autoridad de dicho linaje. Porque es el mayor heredero natural del Àsé de ese linaje y por tanto, es el portador real del mismo.

El Àsé personal

Podríamos considerar al Àsé individual como un atributo divino, un regalo venido del cielo. Pero este Àsé no es transmisible a otros, precisamente por ser un Àsé individual y no colectivo. Solo el Àsé colectivo, el que irradia a la familia chamánica o linaje, es aquel que puede ser transmitido y potenciado. Es por ello que cualquier Bàbá o Ìyá carente de familia chamánica o que por diversas causas abandona la suya de origen, pierde la intensidad y la fuerza del Àsé adquirido por iniciación dentro del contexto de la tradición. Aun cuando un Bàbá o Ìyá son totalmente independientes siempre forman parte de un linaje. Esto respalda su esencia y fundamenta sus actos, así como su origen.

Técnicas

Materialmente, esta energía universal se puede utilizar para emplear diversas técnicas. Mientras más energía se concentre, más elementos materiales transmisores de Àsé requerirá. De acuerdo con nuestra medicina tradicional chamánica, el Àsé es una energía que fluye continuamente por la naturaleza. La interrupción de su libre flujo en el cuerpo es la base de los trastornos físicos y psicológicos. Los practicantes de muchas disciplinas alrededor de todo el mundo utilizan esta energía a través de diversas técnicas, acrecentándola, acumulándola y redistribuyéndola por todo el cuerpo y usándola en forma concentrada, como en el Ìwásé, el Chi kung, el Yoga, la Danza tribal y otras artes.

Si seseas saber más sobre el Àsé y como trabajar con él, ponte en contacto con nosotros.

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